enero 02, 2010

La crisis de la Universidad de Buenos Aires

«Los estudiantes, al defender la “autonomía universitaria”, sin saberlo, tal es la fuerza de los credos morales, luchan en rigor, por el colonialismo.» Juan José Hernández Arregui

La crisis actual de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se vincula directamente a su incapacidad para acompañar el debate y las acciones necesarias para promover el desarrollo nacional. El conflicto por la elección de autoridades es sólo una expresión más de su imposibilidad para contribuir a la resolución de los problemas nacionales y a la producción de conocimiento socialmente relevante.

La derecha radical cobista y el izquierdismo iluminista se juntan para producir y perpetuar la crisis. Los conflictos permanentes del cogobierno universitario y la última elección de Rector de la UBA, son sintomáticos de un sistema organizado en torno de un bagaje de ideas y de doctrinas arcaicas y lo que es innegable, analizando sus resultados, las acciones terminan siendo profundamente reaccionarias. El conflicto concreto por la elección de un Rector o el debate desatado en torno de él, son hechos atendibles y habituales a la universidad. No es habitual que el conflicto impida uno de los rasgos centrales en el cual se inscribe su supuesta causa: la democracia del cogobierno. Uno de los grupos en pugna - el sector estudiantil- bloquea las acciones de los ámbitos en donde pierde la elección y lo hace en nombre de la «democratización» e impide la libertad por la que supuestamente aboga. La única elección legitima, parece, es la que gana algún candidato de la FUBA.

Dejando de lado este detalle, paradójico y absurdo, lo que nos interesa remarcar son los argumentos y las doctrinas esgrimidos por la FUBA y por algunos miembros docentes y graduados de la universidad. La desubicación del «desmovimiento estudiantil», no es un tema nuevo y por el contrario y con pocas pero honrosas excepciones, es una práctica frecuente de los cenáculos vanguardistas indigestados con bibliotecas europeas, que los distancian del país y los estrecha a los pasillos de la isla democrática. Lo grave de esta situación no son simplemente sus dificultades tácticas para hacer política y que en algún momento e indefectiblemente, los llevó a enfrentar a todos los gobiernos progresistas del siglo XX y XXI o como dijo Juan José Hernández Arregui «Han estudiado tanto que en política siempre se equivocan».

El problema tampoco son sus excéntricos métodos que fomentan que haya elecciones sólo donde ellos ganan y que además lo hagan en nombre de la autonomía y el reformismo de 1918. Por el contrario, la crisis de la universidad se define por su incapacidad para democratizarse en su verdadera y única forma y contenido: servirle al país que la financia y le da razón de ser. Para comprender la desconexión, la falta de seriedad en las agendas de debate o su desprecio con el país real, solamente hay que escucharlos hablar. Por ejemplo, el estudiante crónico y presidente de la FUBA Cristian Henkel, arguye que el problema de la UBA es la falta de democratización del cogobierno caracterizado por contener «camarillas». En su opinión si le damos algún congresal más a la FUBA y el voto a algunos docentes relegados, la UBA será democrática. Su poco original planteo iluminista y vanguardista preocupado solamente por mantener sus privilegios en la universidad, reposa en un infantilismo absurdo y simplista que tuvo alguna lógica a 6 años de la Ley Sáenz Peña, pero no en pleno siglo XXI y a 26 años de la reapertura democrática de 1983.

La representación de los intereses y los miembros del pueblo y sus organizaciones no existe para estos democratizadores. Con banderas rojas y consignas rimbombantes piden por sus privilegios que son propios de la vida interna de la universidad y en ningún momento, se discute seriamente cuál debería ser el rol de la UBA para contribuir con el desarrollo sustentable del país: ¿Qué profesionales deberían formar? ¿Qué transferencia demanda la región de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano? ¿Cuáles son los posgrados que necesita el país? ¿Cuáles son las Carreras que demanda el país?, ¿Cómo podría intervenir la universidad con acciones socialmente relevantes para los humildes?, ¿Cómo podría intervenir la universidad en los debates sobre la pobreza, la industrialización, los recursos naturales, la vivienda, la dependencia tecnológica, el medio ambiente, la energía o la salud?

A la FUBA y a muchos de los Asambleistas, de izquierda a derecha, radicales e izquierdistas, docentes y alumnos, no se les ocurre pensar que en un país con 40 millones de argentinos, solamente 1,3 millones van a ir a la universidad y que además y tema preocupante, aproximadamente el 70% de ellos no van a culminar sus estudios.

Posiblemente tenga razón Hernández Arregui cuando estableció que «piensa, la clase media universitaria, que al pueblo hay que enseñarle a ser libre». Frente a este panorama hay que reconocer que la única y verdadera «camarilla» es el cogobierno de la UBA que se desentiende del pueblo y del país. El día que la clase media acomodada que consume su tiempo y el dinero de los pueblos en rimbombantes luchas «por un pibe, un docente o un graduado más en el cogobierno», se enteren a conciencia de que hay un país que paga sus estudios, van a actuar en consecuencia. El año 1918 y la «reforma» que tanto se nombra para defender el privilegio de administrar dinero ajeno sin importar para qué y con qué finalidad, nos legó medios (cogobierno) y además fines: los fines de la reforma vinculados a la impronta renovadora de la juventud coexistieron en su origen con el cogobierno, pero y es bueno decirlo, no siempre estuvieron fusionadas dichas variables. El APRA peruano, el Movimiento 26 de julio de Fidel Castro y el peronismo retomaron los «fines» de la reforma y los jóvenes y los científicos actuaron junto a su pueblo en la resolución de sus problemas nacionales, sin preocuparse demasiado por la autonomía o por que algún joven o docente entre al cogobierno para salvar a la universidad y al mundo. Ninguna revolución social y nacionalista de América Latina con la excepción del peronismo en 1973, introdujo la autonomía de la universidad como sinónimo de cogobierno. La cara opuesta de esto, es la experiencia argentina y hoy parece que a la FUA, la FUBA y a los Asambleistas y docentes, cobistas e izquierdistas, lo único que les preocupa profundamente es administrar la plata ajena sin rendir cuentas a la sociedad. Hernández Arregui lo vaticino cuando afirmó que «la vida universitaria, en su alto nivel, queda reducida a una disputa de cargos».

Lo chocante de todo esto es la coexistencia de discursos totalmente distanciados de las prácticas. Por un lado, se enuncia un argumento de izquierda y por otro, hay una práctica liberal, de derecha y acomodaticia y por ejemplo, no podemos desconocer que entre tanto modernismo y vanguardia de los discursos hay mucho medievalista en la FUBA: sus empleados de las fotocopiadoras son verdaderos siervos de la gleba que no conocen los derechos laborales. La política del «pone un pibe de la FUBA o un docente cobista al gobierno y salvarás al mundo», se complementa con la consigna de quién propone la concepción y el modelo de sociedad más inaplicable. El mundo nunca se ajusta al modelo teórico cobista UCR liberal y tampoco al del socialismo estrafalario y por eso estos grupúsculos ven «todo negativo» en los procesos de masas. Decir «todo negativo» es simple y no así, lo es construir una alternativa para el país y por eso les fascina «denunciar» ante Clarín y la prensa oligopólica: la Franja Morada marcha «contra» las Retenciones K y la FUBA «contra» los burgueses K. Ahora, nunca se los vio en las casas de los humildes, en el campo o la ciudad, contribuyendo y por ejemplo, a que los hijos de los trabajadores gestionen el subsidio universal por hijo recientemente sancionado, desarrollen un emprendimiento productivo o accedan a los derechos laborales que fija la ley. Todo muy mundano y simple, cosas de «burgueses cegetistas o kirchneristas». Hay que crear conflictos y espectáculos y por ejemplo, se da la paradoja de que en los años 60 y 70 las organizaciones evitaban con complejos esquemas de seguridad la represión y hoy en plena democracia, hay que organizar el autobombo para luego «denunciar» las respuestas buscadas.

La UCR cobista y el izquierdismo se enroscan en estos debates sobre porciones de poder del cogobierno como si fueran los únicos temas. De izquierda a derecha, se le rinde tributo a la UBA de Bernardino Rivadavia inaugurada en 1821: una universidad de espaldas al país, y profundamente elitista. Por suerte para la Argentina, los problemas de la UBA no son los del conjunto del sistema de educación superior y hay otras universidades que se vinculan a los intereses nacionales y a la resolución de los dramas sociales de la región. Por ejemplo, hay instituciones preocupadas por el problema social y por eso este verano la Universidad de Lanus recibirá a más de 500 niños de comedores comunitarios de la zona para hacer actividades comunitarias, deportivas y culturales. Asimismo, hay universidades que están promoviendo la formación de carreras estratégicas y la ejecución de investigaciones que sirvan a la consolidación de la ciencia y las innovaciones tecnológicas, como es y por citar solo un ejemplo, la Universidad de Río Negro que está trabajando con el INVAP para el desarrollo de Ingeniería Electrónica. Estas instituciones están verdaderamente consustanciadas con el desarrollo nacional y no se ven inmersas en feroces internas del cogobierno y lamentablemente, no salen en la prensa.

La universidad será democrática si se compromete con los intereses del pueblo y no importa si la gobierna un docente o un alumno más o uno menos. Frente a este panorama sólo podemos reconocer una cosa: a la izquierda de la democracia de masas que acompañó y acompaña al peronismo no hay nada, solo discursos de una clase media autodenominada vanguardia. Solamente hay un liberalismo de izquierda y de derecha preocupados por mantener y perpetuar sus propios intereses.

Aritz Recalde, Centro de Estudios Juan José Hernandez Arregui (CEHA), Diciembre 2009

noviembre 02, 2009

Bellas Artes :: Elecciones Estudiantiles 2009

octubre 28, 2009

Sumate!

octubre 26, 2009

El único fraude en Bellas Artes es la actual conducción del CEBA

En pocas semanas los estudiantes de Bellas Artes tendremos una nueva oportunidad de elegir a aquellos compañeros y compañeras que nos van a representar en el Centro de Estudiantes y en el Consejo Directivo de la Facultad.

Una vez más, como todos los años para esta misma época, los partidos políticos que hoy conducen nuestro centro (Partido Obrero - PTS) comenzaron con su «campaña sucia» para impedir o romper la organización independiente de los estudiantes.

Pero a pesar de las trabas que nos sigue poniendo la actual conducción del CEBA, los estudiantes logramos organizarnos por fuera de sus estructuras caducas para generar espacios donde realmente se defienden nuestros derechos, en los que todos podemos participar, donde podemos volcar nuestras inquietudes, debatir acerca de nuestras necesidades y buscar soluciones colectivas.

Un CEBA «testimonial»

Durante el primer cuatrimestre del año, las agrupaciones que integran «Bellas Artes al Frente» estuvieron demasiado preocupadas por la campaña electoral (discutiendo dentro del seno de sus partidos las candidaturas legislativas) y dejaron de lado el trabajo serio y responsable que deberían asumir como conducción de nuestro Centro de Estudiantes.

Esto es sumamente importante, porque demuestra claramente cual es el modelo de (des)organización que pretende «Bellas Artes al Frente» para el Centro de Estudiantes de Bellas Artes.

Desde que asumió en Diciembre de 2007, la actual conducción del CEBA ha montado sistemáticamente su trabajo sobre problemas que ellos mismos han decidido reproducir y extender. Pretenden hacer política con cosas que nada tienen que ver con nuestras problemáticas, subordinando asi la defensa de los estudiantes a sus intereses sectarios y mezquinos, mientras nuestro lugar de estudio está en condiciones cada vez peores.

Para ello recurren, por ejemplo, a la negativa absoluta a democratizar los espacios de participación. El hecho de que no haya habido regularmente sesiones de Comision Directiva del CEBA no hace sino demostrar que quienes hoy conducen los destinos de nuestro centro pretenden consolidar un proyecto hegemónico, que lejos de representar los ideales del movimiento estudiantil, avala la existencia de un espacio donde prima la lógica de la autoconservación y no la construcción real de cara a los estudiantes y a sus necesidades.

Esta lógica aparatista es la que ha logrado profundizar la desmovilización, la apatía y la despolitización de gran parte del estudiantado, agotados por la manipulación y las falsas promesas de cambio.

Es por eso que vemos la necesidad de construir centros de estudiantes que no solo sean meros apéndices de la agrupación que ganó el centro, sino que pongan toda su fuerza en lograr la participación de los estudiantes. Centros que funcionen como una herramienta para discutir y aportar propuestas que ayuden a resolver los problemas de fondo que sufre el movimiento estudiantil en su conjunto. Por eso es indispensable no perdernos en discursos vacíos que no nos representan, que desvían la atención de los problemas reales de que tiene nuestra facultad y que en definitiva, solo le sirven a terceros para otros fines que nada tienen que ver con nuestra realidad.

Nosotros proponemos un modelo de Centro de Estudiantes sobre la base de la participación, el debate y la búsqueda de consensos, ante una conducción del CEBA que nos lleva a la confrontación permanente, intentando sostener un concepto de «autonomía» a traves de la negación u oposición automática que, como ya está demostrado, solo conduce al aislamiento. Para nosotros, autonomía significa tener la libertad para poder debatir sobre las distintas alternativas a seguir, apoyar las políticas que nos favorezcan y debatir para cambiar las que nos perjudican.

Y para que esto sea así es clave la independencia respecto de partidos políticos, que a traves de sus agrupaciones universitarias y respondiendo a la lógica de los aparatos, solo han logrado convertir a nuestro Centro de Estudiantes en la «caja chica» que financia sus actividades partidarias. Es imprescindible ser independientes, desde lo económico, para poder hacer libremente y que no haya nadie que coarte nuestras acciones con el dinero, y desde lo político, para poder ser capaces de desarrollar nuestros propios diagnósticos, llegar a nuestras propias conclusiones y desterminar nuestros propios cursos de acción, que hagan que sean nuestras ideas aquellas por las que peleamos.

Estamos plenamente convencidos que solo estas practicas nos permitirán construir un Centro de Estudiantes que exprese el interés del conjunto por sobre los intereses de grupos particulares.

«Miente, miente que algo quedara…»

Cambiar nuestra realidad cotidiana no es una tarea facil. Sobre todo, porque quienes queremos un perfil de centro de estudiantes distinto, que opere directamente sobre los problemas de espacio y de cursadas, generando actividades concretas para los estudiantes, somos víctimas de constantes agresiones y operaciones por parte de quienes hoy conducen los destinos de nuestro Centro.

Ya habras escuchado las mentiras que dicen de nosotros: que queremos hacer fraude, que somos la Franja Morada, que somos kirchneristas, que representamos a la gestión, que queremos privatizar, que queremos una facultad para unos pocos, etc. Nada mas lejos de la realidad.

Aquellos que nos agreden son los autoritarios que, bajo un discurso sectario, se tiran encima tuyo a los gritos y te sepultan bajo una montaña de panfletos que critican, porque no tienen nada que puedan defender, y hasta te comparan con lo peor de la política solamente por no pensar igual. ¿No serán ellos los quieren una Universidad para unos pocos?

Nosotros queremos una Universidad que recupere el prestigio que alguna vez tuvo. Una institución donde poder contar con las cursadas, el espacio y las condiciones necesarias para lograr recibirnos, y saber que aprendemos con el máximo nivel de excelencia académica para ejercer nuestra futura profesión.

Para lograrlo, entendemos que como claustro, los estudiantes de la Facultad de Bellas Artes debemos continuar por el camino que iniciamos juntos, organizándonos con propuestas concretas para seguir avanzando e ir construyendo día a día la educación que queremos y necesitamos. Pero tambien, es imprescindible que esta organización sea siempre en diálogo con todos los sectores que propugnan por el mismo ideal.

Creemos que para construir un país distinto debemos comenzar a pensarlo desde el mismo lugar en donde nos desenvolvemos. Es por eso que necesitamos convertir a nuestro Centro en un instrumento al servicio de los estudiantes que se constituya en una verdadera herramienta de inclusión socioeducativa, que garantice el acceso a la educación gratuita para que nadie se quede afuera de las cursadas,

Es por que que desde BELLAS ARTES POR EL CAMBIO seguimos avanzando hacia una verdadera construcción de mayorías, que integra y respeta las heterogeneidades, porque sólo las fuerzas de lo nuevo, de las nuevas formas de hacer política, del respeto por las mayorías, van a arrasar con las viejas practicas y con los proyectos elitistas.

No volvamos a los noventa: demostremos que juntos podemos construir una Universidad que nos contenga a todos.

octubre 09, 2009

Reflexiones sobre la Nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

«HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA»

Vamos a hablar claramente de algo que nos involucra como futuros profesionales en comunicación audiovisual. No elaboraremos juicios de valor sobre leyes que beneficien o perjudiquen al panadero, al carnicero, al verdulero, al farmaceutico, al ingeniero o al doctor. Para eso están ellos. Que se pongan al frente y en última instancia, acompañaremos. Pero sobre una nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, queda claro que somos nosotros entonces quienes debemos ponernos al frente.

Cuando un gobierno legítimo, elegido por el Pueblo según las leyes vigentes, se apresta a promulgar una ley, se supone, es lo lógico, lo obvio, que esta ley va a defender los intereses de todos, los que lo votaron y los que no. De la misma manera, cuando un gobierno ilegítimo, que hace uso y abuso del poder por medio de la fuerza y las armas, pretende aprobar un decreto, tambien es lógico y obvio que lo haga en defensa del beneficio propio, ya que con ese objetivo usurpó el poder.

Desde hace más de 30 años nuestra radiodifusión es regulada por un decreto elaborado por mentes militares. Esto nos debe avergonzar, porque con el regreso de la democracia en 1983, éste y todos los decretos sancionados por la Dictadura debieron haber sido declarados nulos. Pero da la maldita casualidad que ese decreto beneficiaba a los dueños de los medios de comunicación, que con la impunidad del poder que los amparaba amenazaron permanentemente a todo aquel que quisiera cambiarlo.

En este sentido, cabe destacar que el proyecto de ley presentado al Congreso durante este año, está hecho en base a uno preparado durante el gobierno del Dr. Alfonsín. En aquella oportunidad, la intención de terminar con el decreto 22.285 fue objeto de tal chantaje al gobierno radical por parte del poder mediático, que terminó mandando al proyecto de ley a un cajon y con Alfonsín renunciando tras un contundente golpe mediático, solo por haberse atrevido.

Luego vino el «gran privatizador», el más mediático de los mediáticos, el cómplice y complaciente de los dueños del poder. Y así fue como durante una década, los dueños de la información estuvieron a sus anchas, a tal punto que la reelección fue un simple trámite.

Antes de la crisis de 2001, durante el gobierno del pasivo Fernando De La Rúa, una vez más se quiso desempolvar la ley. Y una vez más tambien, los dueños del «cuarto poder» influyeron mucho para que el helicóptero levantara vuelo con la renuncia en sus manos.

Y un par de años despues, ya con Nestor Kirchner en el gobierno, lo primero que se hizo fue extender por muchos años las licencias (que para ese entonces vencían) de estos ahora grandes monopolios de la información y vivimos entonces un período de paz, armonía, «libertad de prensa y expresión» y nadie volteó a nadie.

Hasta que en 2007 llegó Cristina Fernandez, que nunca se distinguió por su diplomacia, ni por arreglar, ni por dejarse presionar. Por el contrario, siempre se sintió más cómoda en la confrontación, con los «papeles» sobre la mesa y con cada cosa en su lugar. Y entonces, un enfrentamiento con el sector agropecuario (el mismo que le había hecho la vida imposible a Alfonsín), agudizado por la explotación de las tierras con la soja transgenica, hizo que el Grupo Clarín tuviera que elegir. Y decidió por sus socios rurales. A partir de allí, la guerra fue insoportable y casi hace trastabillar al gobierno. A tal punto que en las últimas elecciones triunfó la peor de las oposiciones: la menemista.

Es así como desde hace poco más de dos años, y quizás gracias a este desgraciado conflicto, la Presidenta solicitó a cientos de organizaciones reunidas en la Coalición por una Radiodifusión Democrática, donde nuestra Universidad tuvo un papel preponderante, que actualizara y modernizara de acuerdo a las nuevas tecnologías, la antigua «Ley Alfonsín». Durante dos años fueron convocados a debates públicos todos aquellos que tuvieran algo para aportar o criticar del proyecto de ley, para enriquecerlo colectivamente. Lamentablemente, no vimos siquiera aparecer en dichos foros a ningún periodista contratado por el Grupo Clarín ni a ninguno de sus popes empresariales, exponeniendo su punto de vista.

Sin embargo, durante los últimos meses «Ley mordaza» o «Ley de Medios K» fueron argumentos repetidos por el monopolio de la comunicación como una mala canción pop en las FMs, esas canciones malas que algunos terminan tarareando por distracción o simple moda. Estas definiciones no son producto de una línea periodística o editorial discutida por los periodistas que integran esos medios. Son sólo producto de una decisión empresarial que, en pos de defender las ambiciones económicas del grupo, es acatada de manera homogénea por cada uno de los eslabones que lo integran.

Y así llegamos al día de hoy, a pocas horas de presenciar quizas el acontecimiento legislativo más importante de los últimos 25 años de gobiernos democráticos. Debe quedar claro: esta ley no es ni K, ni A, ni C... es D, de Democracia. Porque esta ley deberá acabar con el abuso que se hace del poder de la información, que de cuarto casi había pasado a ser el primero. Porque quienes tienen la responsabilidad de ejercer el rol de comunicadores no deben modificar la realidad ni crearla. Deben informar, opinar, criticar. Y deben hacerlo con criterio, con respeto, con altura, con educación, con cultura, con ética.

Por todo eso, la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es a favor de ampliar la diversidad de ideas y sus diferentes formas de contarlas. Nuestro Pueblo merece que todas las voces le hablen con honestidad intelectual, para que el interés colectivo pase a estar presente en la agenda diaria.

ALTERNATIVA POR BELLAS ARTES



Jorge Rafael Videla y Ernestina Herrera de Noble brindan en la inauguración de la planta Papel Prensa. Los militares auspiciaron la formación del monopolio para que «Clarin» calle la represión y no diga nada de los desaparecidos. Todo el país pagó esta aberrante alianza.

septiembre 17, 2009

BELLAS ARTES DeMUESTRA '09 :: SEGUNDA MOVIDA CULTURAL

septiembre 04, 2009

¡Diego Capusotto en Bellas Artes!